A Soledad le diagnostican un cáncer, y ella lo encaja como una gracia divina. Le dicen que tiene metástasis, que no se va a curar, y que además no pueden decirle cuanto tiempo le queda de vida. Lo acepta como si fuera un regalo de Dios. Soledad es muy católica, de modo que su enfermedad no puede ser otra cosa que un presente mediante el cual el señor le está dando la oportunidad de vivir más intensamente su vida. Todos los lugares donde ella había buscado antes a Dios, su trabajo, sus aficiones, sus metas: todo era mentira, pues lo que ha aprendido a través del cáncer es que lo único que importa es el momento. Ha descubierto que el único tributo que puede dar es a través de sus buenas acciones hacia los demás, hacia aquellos que más la quieren.
Yo, que soy ateo, envidio la fuerza con que Soledad ha asimilado este duro golpe. Aunque a veces pueda llegar a pensar, escuchando su confesión, que únicamente es una fanática, el simple hecho de tener la capacidad de transformar el dolor en esperanza me hace admirarla y desear que ojalá Soledad se encuentre con lo que ella quiere al final del camino.
5 comentarios:
Pues si, es admirable la fuerza de algunas personas... supongo que algunos se aferran a la religión, otros nos aferramos a los nuestros ;)
Muas
Es increíble ver hasta dónde puede llegar la fe de esta gente. Pero si les sirve para afrontar su enfermedad y luchar, no está mal.
Un saludo,
Sara.
La verdad es que yo la admiro porque no sé si me lo tomaría de forma tan positiva...
Por si os interesa, aquí está el video de su testimonio:
http://video.google.es/videosearch?q=soledad+perez+de+ayala&sitesearch=#
Ufff, yo no estoy de ánimo, y eso que no lo tengo malo, pero estoy EGOISTA y no tengo ganas de pensar en el mal de otros...
Será el calor????
Necesito una cervecita muuuuy fría!
Bueno...conozco a otra persona atea que ha luchado ya contra 3 cánceres distintos y ahora que ha entrado en metástasis lo lleva con una fuerza y una alegría que te deja anonadada...Creo que con religión y sin religión, hay gente fuerte y optimista y hay gente débil para todo. Sin ir más lejos, uno de los hijos de esta señora es la cosa más tonta del mundo - no hace más que pensar en su flequillo y compadecerse de sí mismo. Ni siquiera con el ejemplo de su madre cambiará y ¿sabes qué? me da pena, porque no sabe disfrutar de la vida y nunca será tan feliz como lo es su madre.
Nunca hay que preocuparse por el resultado; hay que hacer las cosas lo mejor que se pueda, luchar siempre por todo. La lucha es la victoria.
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