viernes, 19 de septiembre de 2008

La loca de mi trabajo

Mi jefa fue la primera en hablar de ella. Por lo visto era agente de Wintherthur y la habían traído desde Barcelona a nuestro edificio, nuevos dueños de su compañía aseguradora, para darle un cursillo de reciclaje sobre nuevos protocolos. La cogió en el descansillo y le contó su vida (todo esto y mucho más, pero que tampoco viene al caso). Después le pidió que fuesen juntas a fumar. Y también le preguntó que si tenía un sobre, para meter una muela que se le acababa de caer.

Gema está sentada en el cuarto de la máquina de café, comiendose un sandwich de pavo. Me siento con ella y me cuenta cómo su anterior jefa se divertía manipulando a todas sus trabajadoras para que se diesen puñaladas traperas unas a las otras, y cómo después victimizaba preguntándose por qué todo el mundo pensaba que era mala persona. La loca de mi trabajo se acerca a nosotros. Nos mira fijamente, en silencio. Me llama la atención su ajustado traje rojo, el color gastado de sus labios (probablemente se lo había retocado hacía poco, después de haberse pasado tres horas pasando la lengua por ellos; aparentemente no había podido resistir hacerlo una vez más). ¿Cuándo empieza la fiesta?, pregunta. ¿Qué fiesta? Le respondo yo (últimamente me encuentro hablando con más gente loca que cuerda, no sé por qué, y les sigo la conversación a todos). Ella se gira y mira unos pasteles sobre una de las mesas. Yo no había reparado en ellos al entrar. Gema se ha atragantado con el sandwich. No lo sé, yo acabo de llegar ahora mismo y no tenía ni idea de que alguien estuviese de celebración. La loca de mi trabajo sonríe y se mordisquea el labio inferior. Después balbucea algo ininteligible. Gema y yo nos miramos. Me voy a fumar un cigarro, si me necesitáis para algo, estoy abajo. Y se va.

Volví una hora después y ya no quedaban pasteles. Probablemente se los comió todos ella, cuando nadie miraba. No la he vuelto a ver. Quizás no era agente de Wintherthur y simplemente estaba desorientada. O quizás, tras comerse los pasteles y sentir culpabilidad, cogió el puente aéreo de vuelta a Barcelona y se encerró en su habitación, hasta terminar la digestión de su pecado. O se fue en busca de más sobres donde ir metiendo el resto de sus dientes que fuesen cayendo.

De vez en cuando miro a ver si hay más pasteles y los está rondando, porque al menos abajo, fumando, no hay rastro de ella.

5 comentarios:

N. G. dijo...

¿Has empezado ya con tu horario normal?
Tengo ganas de verte, podremos hablar del libro de Murakami y de las locuras y sus gentes.

Besos de Domingo que no quiero que se acabe... sniff sniff

la_filologa dijo...

Y yo me creía que los niños de clase daban miedo... Los pobres de Barcelona dirían: "Pff, la mandamos a un cursillo de reciclaje de esos y a ver cuánto tiempo la aguantan..." De verdad, la tía es inquietante sólo con leer sobre ella. ¿Cómo eran sus ojos? Porque a mí la gente que se pone a hablar de cosas raras con los ojos muy abiertos me recuerda mucho a mi profe loca de la facultad y me da un miedo...

Sí, he vuelto, no he desaparecido para siempre.

Southmac dijo...

Si alguien hiciera un estudio sobre la incidencia de enfermedades mentales entre los miembros "integrados" de este tinglado creo que fliparíamos bastante.

En mi caso siempre he encontrado a los pirados más perdidos y PELIGROSOS en respetables curros. Y digo esto viviendo en un barrio con cirto peligro nocturno.

Angry Bull dijo...

Nath, sí, ya estoy en mi turno, así que cuando quieras nos vemos! (si los personajes del libro de Murakami te parecen locos deberías leer el que leo yo ahora de él...)

Filóloga, qué sorpresa! pensé que te había tragado la tierra. Los niños al menos son más manipulables. La tipa esta daba mucho miedo, ... aunque los he conocido peores.

Southmac, en efecto, yo la gente más loca que he conocido en mi vida también tenía trabajos o su lugar en la socidad era, a todas vistas, respetable... la gente que de primeras ves que está un poco mal por lo general no son peligrosos. Los peores son los que van de normales y luego te das cuenta de lo locos que están.

Anónimo dijo...

:_ o DEJA de leer Paul Auster!
y... presentame a Indigo!
Qbella! que angulosos cabellos...
Q expresividaaaaaad y ociosidaaad!
en fin... 1 saludin!:P
a d i s o