Desde hace unas semanas los dos días que voy a casa de Álex le hago un dictado. Comencé con Ricitos de Oro, pero después de ver el poco interés que el épico cuento de la rolliza niña despertaba en él decidí pasar a temas mayores (o mejor dicho a temas de mayores, como él los llama). Si la semana pasada fueron los volcanes y la erupción del Vesubio, ayer Álex se interesó por la composición del universo. El tema elegido por él mismo fue el planeta Plutón.
En un momento dado, mientras le resumía los pormenores del helado astro, Álex me preguntó que qué era el cielo. Y yo le dije que el cielo era el universo. Cuando las luces del día se apagan y miramos al horizonte desde nuestra ventana, es la inmensidad del espacio exterior lo que observamos.
Álex se encogió de hombros y me dijo que qué pequeños somos. Sonreí y asentí, tan pequeños como una gota de lluvia perdida en un océano.
3 comentarios:
hay gente que disfruta dando clase, no es mi caso, soy un negado; mi hermana si, mi abuela se hubiera sentido muy orgullosa de que su nieta había elegido como ella, ser maestra, a veces muy dura, pero otras veces muy gratificante :D
Un abrazo
Sí, puede que seamos pequeñines en lo inmenso del universo, pero tienes que tener claro que TU eres muy especial para mucha gente ;)
Besos majo!
Me muero por conocer a ese pequeñajo.... jeje! me chifla!
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