jueves, 3 de enero de 2008

Oscuro

¿Cuanto tiempo había estado sin sentido? Cuatro, cinco horas... el tiempo se desdibujaba a la vez que caía en cuenta de que estaba perdiendo sangre por la cabeza. Me llevé la mano al bolsillo encontrando allí un pañuelo. Suficiente para cortar la hemorragia.
En ese mismo instante me percaté de que me encontraba en absoluta tiniebla. ¿Me había quedado ciego debido al golpe? Deslicé los dedos frente a mi cara, percibiendo un sutil movimiento. Conservaba la visión.
Me incorporé como pude. Un latigazo de dolor me recorrió las piernas y el tronco. No sólo me había lastimado la cabeza. El resto de mi cuerpo no se hallaba en mejores condiciones.
¿Pero qué había ocurrido? Intenté retroceder en el tiempo a través de mis recuerdos. La cena en el salón, el baile. Una chica rubia me sonreía. Me encontraba algo mareado por el alcohol y decidí retirarme a descansar. Y entonces ésta oscuridad. No llegaba a comprender nada de lo que me estaba pasando.
Me giré, y al levantar la vista observé un resplandor azulado. Fue al acercarme cuando comprendí todo. Delante de mis ojos, y a través de la escotilla de mi camarote, frente a mí se desdibujaba la inmensidad del océano. Mi tumba.

4 comentarios:

ridgeBoy dijo...

Joder tio... estás un poco obsesionado con la muerte...


ya llegará hombre... que nadie escapa vivo de la vida...

Angry Bull dijo...

Escribir sobre la muerte no es estar obsesionado con ella, sino tenerla presente.

ridgeBoy dijo...

Sólo quería ser agradable...

Siento el malentendido...

Anónimo dijo...

Uooohhh me encanta, ¡esto es arte!
El lograr que un pequeño relato sea tan completo y te llegue a poner los pelos de punta es tarea difícil.

Ivan, eres sorprendente... ^^