7 de julio de 2008. Dentro del acelerador de partículas del CERN de Ginebra, dos átomos chocan con apocalíptica violencia; dos latidos, los mismos que emitieron nuestros corazones al despertarnos aquella mañana. Surge un pequeño agujero negro que comienza engullendo a su alrededor; tus labios, contra los míos, amenazan con cautivarme dentro de tí. La masa oscura sigue creciendo, alimentándose del frío laboratorio, devorando vidas, aspirando sueños. Implacable me agarras por detrás y tu aliento humedece mi cuello: me susurras cuanto me amas. Asimila plantas y ríos, se alimenta de peces, de osos, de coches, de casas. Un gato se aferra a un tronco de un árbol intentando escapar para, acto seguido, ser digeridos los dos. Eres tú quien me viste, quien desliza la camisa sobre mis hombros, quien acaricia mis piernas mientras me sube el pantalón. El agujero se nutre de mares, traga océanos, consume la tierra.
Frente a nosotros la nada. Nos apoyamos el uno en el otro mientras nuestros cuerpos se desintegran. Enlazamos nuestras manos en unión, mirándonos a los ojos, juntos por siempre. Eternos.
2 comentarios:
Oinssssssss ^_^
¿Terror? Etiqueta terror????? Será terron no?????
:****
Y mientras leo tus hermosos escritos, suena Gainsbourg, una de sus magníficas canciones de sexo y violencia...
¡Aysss me cautivas!
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