Desde que Sergio se compró el coche y alquiló la plaza de garaje, a dos bloques de su casa, finalmente se instaló en su piso. Normalmente los jueves por la noche duerme en casa de sus padres; les echa de menos y además le gusta sentir que su gata no le ha olvidado; le alegra que por la noche le despierte para pedirle agua. La mayoría de veces va hasta allí desde su trabajo, y otras, las más raras, conduce desde su casa en un trayecto que no le lleva más de cuarenta minutos.
Coge su coche en el garaje y se encamina dirección a la A-42. Todo transcurre con normalidad. Concentra su mirada en la carretera, alternando con el retrovisor y el pálido paisaje que le conduce camino a Castilla la Mancha. Por la radio Foghat se desgañita con Slow Ride. Vira el volante en la incorporación que le queda a la derecha, una curva cerrada, y entonces el coche maniobra de forma extraña. Comienza a dar vueltas de campana. Slooooow ride... take it easyyyyy. El coche queda en medio de la carretera, volcado sobre el capó. Alguien, a su lado (probablemente la causa del accidente), le susurra al oído: lo siento...
Sergio se despierta con la boca seca y empapado en sudor. Se palpa la cara. Todavía la tiene en su sitio. En ese momento suena el radio-despertador, son las seis y media. Y por la radio Foghat se desgañita con Slow Ride.
3 comentarios:
eres un cabronazo, pero de los gordos, nos has puesto el corazón en un puño, pensabamos que le había pasado algo a sergio y luego era todo un sueño.
Un abrazo, aunque no se si dartelo jeje
XDDDDD
Qué macabro eres, no sé si deberías seguir viendo Dexter!!!
;P
Jajaja ¡era sólo un sueño! mi madre también intentó pegarme el otro día... porque al principio también había creído que Sergio había tenido un accidente.
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